"Un grito fragmentario"
Matar a Platón se compone de dos poemas. El primero y que le da título a la obra versa alrededor del instante en que un hombre es aplastado. Es "una construcción, la puesta en escena de la muerte de un hombre aplastado", confesaba Maillard a EL PAÍS poco después de la publicación del libro.
El segundo, titulado Escribir es, en parte, una reflexión sobre el ejercicio de la propia escritura, "un grito fragmentario escrito en un tiempo muy difícil", en palabras de la escritora. "Escribo / para que el agua envenenada / pueda beberse", confiesa Maillard en esta segunda parte del poemario.
http://www.elpais.com/articulo/narrativa/creo/literatura/elpepuculbab/20040508elpbabnar_14/Tes?print=1
http://www.elpais.com/articulo/portada/Palabras/respiran/elpepuculbab/20100410elpbabpor_5/Tes?print=1
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lunes, 17 de mayo de 2010
miércoles, 5 de mayo de 2010
Un blog de escritura creativa: Clara Obligado
Nació en Argentina y desde 1976 reside en Madrid. Es licenciada en Literatura e imparte Talleres de Escritura Creativa, actividad que ha desarrollado para la UNED, el Círculo de Bellas Artes, la librería Mujeres de Madrid entre otras instituciones.
sábado, 24 de abril de 2010
"Del cuento breve y sus alrededores" por Julio Cortázar
Alguna vez Horacio Quiroga intentó un “Decálogo del perfecto cuentista”, cuyo mero título vale ya como una guiñada de ojo al lector. Si nueve de los preceptos son considerablemente prescindibles, el último me parece de una lucidez impecable: “Cuenta como si el relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento”.
Leer texto completo en:
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viernes, 9 de abril de 2010
UNA ENTREVISTA CON LUIS MATEO DÍEZ
Voy a resumir parte de esta entrevista que no tiene desperdicio:
"Las obsesiones son el motor psicológico de la creación... me muevo entre la misería de las manías y la grandeza de las obsesiones. Escribir, además de descubrir es cultivar la preocupación por descubrir... Para mí escribir es vivir.
Leer es parecido a escribir. Yo vivo cuando escribo y vivo cuando leo. Me entero de gente, aventuras y destinos que jamás conocería en mi vida cotidiana y me enriquecen en un grado muy intenso de experiencia...
Te acercas a lo imaginario por medio de la lectura, no por el espontáneo acceso de tu pretensión escritora. Pero se escribe por destino. Se escribe por necesidad, fundamentalmente, por una necesidad fundamentada en lo precario...
Soy una persona vitalista que siente la precariedad de no poder vivir cuanto quisiera. Por eso me amparo en la creación. En términos estrictamente vitales, escribir es una necesidad que responde a una precariedad. Y leer es aquello que abre la posibilidad de llevarlo a cabo...
...(Los mundos imaginarios) son realidad-alternativa frente a la realidad-real. Las geografías imaginarias y los entes de ficción que habitan mis novelas son totalmente reales. Los seres humanos tenemos un punto intelectivo de percepción y sensibilidad que nos posibilita vivir aquello que no está en la vida. Puedes conocer seres humanos fascinantes y vivir extraordinarias historias amorosas pero es complicado que llegues a un conocimiento tan límite como el que puedes experimentar ante Ana Karenina, Ana Ozores o Emma Bovary.
...El narrador no sólo ilumina las circunstancias y los sucesos, además tiene una percepción visionaria...
No has de tener un conocimiento exhaustivo de la trama. La novela es una aventura de descubrimiento, y no desvelas hasta que vas inventando lo que escribes."
Turia, revista cultural, nº 93-94
martes, 9 de marzo de 2010
La vida y los ensueños son hojas de un mismo libro
"Siempre he creído que cada cual tiene una historia que sólo él puede contar... dentro de cada uno de nosotros hay un caudal de experiencias únicas, intransferibles, un modo más o menos insólito de ver la realidad, que en la mayoría de los casos no llega nunca a salir a la luz. Es más: a menudo ni siquiera nosotros llegamos a sospechar la existencia de ese mundo interior. Supongo que por eso es tan difícil cumplir el viejo precepto filosófico del Cónocete a ti mismo, y por eso también la originalidad, estando tan cerca de nosotros, es un bien raro de encontrar.
Y, sin embargo, no sabemos vivir sin rebobinar de vez en cuando en nuestra vida y rescatar imaginariamente algo del tiempo que se fue para siempre. Es inevitable: somos narradores, y nosotros mismos constituimos la materia básica de nuestras narración.
Hasta quien nada cuenta está siempre contando, reordenando el pasado e indagando en ese oscuro mundo interior que nos habita sin apenas saberlo. Quien lo dude, no tiene más que ver cómo de día vivimos y de noche soñamos. Con el sueño nos contamos la vida de otro modo. Desde una propuesta insólita. La vida y los ensueños son hojas de un mismo libro, nos dice Schopenhauer. Su lectura de conjunto se llama vida real." Luis Landero (continuará).
Y, sin embargo, no sabemos vivir sin rebobinar de vez en cuando en nuestra vida y rescatar imaginariamente algo del tiempo que se fue para siempre. Es inevitable: somos narradores, y nosotros mismos constituimos la materia básica de nuestras narración.
Hasta quien nada cuenta está siempre contando, reordenando el pasado e indagando en ese oscuro mundo interior que nos habita sin apenas saberlo. Quien lo dude, no tiene más que ver cómo de día vivimos y de noche soñamos. Con el sueño nos contamos la vida de otro modo. Desde una propuesta insólita. La vida y los ensueños son hojas de un mismo libro, nos dice Schopenhauer. Su lectura de conjunto se llama vida real." Luis Landero (continuará).
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