El espejo
Por Clara Sánchez
Hay un salón delante del espejo y otro detrás. En el de detrás todo funciona al revés, la realidad se ha invertido y Alicia se siente extraña, tiene que interpretar cada cosa por primera vez. ¿Quién no se siente como Alicia alguna vez al día? ¿Cuántas veces caemos en el mundo al revés sin darnos cuenta? Como el enorme y monstruoso Polifemo que se inclina sobre su espejo, el mar, en un día en calma y se encuentra hermoso. Narciso va más allá aún y se enamora de sí mismo hasta morir. No de sí mismo, sino del que tiene enfrente que es y no es él y que además está en otro sitio: en el agua. Parece que hemos venido a este mundo con un espejo en el cerebro, que es la proyección del yo en las cosas. En las aguas, en las piedras pulidas, en el metal brillante o en el cristal hemos buscado nuestro reflejo desesperadamente. Y a veces más que mirarnos nos asomamos a sus reflejos para descubrir el futuro o para liberarnos de nuestra pequeña realidad.
La mitología está llena de aguas mágicas que actúan como puertas a otras dimensiones desconocidas y lo mismo ocurre con los espejos mágicos, donde se pretende encontrar los lados ocultos del espacio y atravesar la frontera del tiempo. Desde los celtas, a los orientales, pasando por los griegos, todos han encontrado en el espejo la forma de viajar al otro lado de la realidad. Como Alicia, que cuando mete las manos en el espejo, éste se deshace como el agua. Qué audacia la de hacer que la niña atraviese el espejo físicamente, aunque al final la mente lógica y científica de Carroll lo convierta en sueño. Hoy por hoy no existe mejor espejo que el sueño para liberarnos del mundo al derecho.
Clara Sanchez
martes, 13 de abril de 2010
lunes, 12 de abril de 2010
Convocatorias para antesdeayer
No queda mucho tiempo, pero... 30/04/10
http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literarios/1872-ii-concurso-de-relato-corto-canyada-dart
Más sabrosón y también con premura: 1.200€ 01/05/10
http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literarios/1753-xxxix-concurso-internacional-de-cuentos-de-guardo
Otro: "Sobre tu tumba" 600€ 03/05/10
http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literarios/1990-tercer-concurso-nacional-de-mini-relatos-de-la-asociacion-aragonesa-de-escritores
De mujeres: 2.750€ 07/05/10
http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literarios/1903-ix-certamen-de-narrativa-breve-mujeres-sujeto-u-objeto-en-los-medios-de-comunicacion
Minirelato: 1.500€ 21/05/10
http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literarios/2083-9o-edicion-del-premio-literario-carlos-casares-de-microrrelato
Cuentos "Miguel de unamuno" 6.000€ 31/07/10
http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literarios/1888-xlvi-premio-internacional-de-cuentos-qmiguel-de-unamunoq-2010
Microrrelatos: 1.000€ 30/08/10
http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literarios/1328-quinto-concurso-de-microrrelatos-parentesis
http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literarios/1872-ii-concurso-de-relato-corto-canyada-dart
Más sabrosón y también con premura: 1.200€ 01/05/10
http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literarios/1753-xxxix-concurso-internacional-de-cuentos-de-guardo
Otro: "Sobre tu tumba" 600€ 03/05/10
http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literarios/1990-tercer-concurso-nacional-de-mini-relatos-de-la-asociacion-aragonesa-de-escritores
De mujeres: 2.750€ 07/05/10
http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literarios/1903-ix-certamen-de-narrativa-breve-mujeres-sujeto-u-objeto-en-los-medios-de-comunicacion
Minirelato: 1.500€ 21/05/10
http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literarios/2083-9o-edicion-del-premio-literario-carlos-casares-de-microrrelato
Cuentos "Miguel de unamuno" 6.000€ 31/07/10
http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literarios/1888-xlvi-premio-internacional-de-cuentos-qmiguel-de-unamunoq-2010
Microrrelatos: 1.000€ 30/08/10
http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literarios/1328-quinto-concurso-de-microrrelatos-parentesis
sábado, 10 de abril de 2010
ALICIA I
Alicia en el bosque
Por Ouka Leele
Alucinada, la niña llega a la ventana del mundo real, y allí encuentra que la reina se mueve por los latidos del corazón y que el sombrerero corre al ritmo de un reloj intempestivo gracias al cual siempre llega tarde o, tal vez, demasiado pronto.
Tomar el té es toda una ceremonia encantadora y comer galletas puede ser algo muy relativo. Pensando esto me fui quedando dormida... Caí en un estrecho túnel y al final salí a un bosque infinito en cuyos claros habitaba un conejo blanco, las camas eran de helechos fresquitos, los toros me hacían correr montaña abajo abandonando mi jerseicito rojo y un ciervo azul cristal me señalaba la ruta al cielo.
Al despertar estaba ahí Alicia, era diminuta y muy mona; parecía un tanto cansada de tanto ajetreo, el sombrerero la había dejado agotada y mira que era simpático. Trepó por mis piernas diciendo: ¡Dios mío, qué alta eres! y enseguida subió por mi brazo hasta sentarse en mi mano. Sus mofletitos eran muy, muy sonrosados, respiraba muy rápido y quería contarme que la sonrisa de un gato le había dado sabios consejos y que tenía que ir con ella a conocer a unos gemelos de extraños nombres, que parecían dos huevos. Y que venga, venga, que fuera corriendo con ella a verlos. Pero de pronto, se deshizo en un mar de lágrimas a las que no podía parar y se estaba empezando a formar un charco bajo nosotras bastante incómodo, se me mojaban los zapatos. Decía que estaba harta de correr, que por su tamaño, todo le quedaba muy lejos. Entonces sacó una galleta de su bolsillo y dio un mordisco ofreciéndome a mí la del otro bolsillo, ella creció y creció y yo me volví diminuta, tanto, que me llevó entre sus dedos hasta allí, hasta donde me había prometido.
Ouka Leele
Por Ouka Leele
Alucinada, la niña llega a la ventana del mundo real, y allí encuentra que la reina se mueve por los latidos del corazón y que el sombrerero corre al ritmo de un reloj intempestivo gracias al cual siempre llega tarde o, tal vez, demasiado pronto.
Tomar el té es toda una ceremonia encantadora y comer galletas puede ser algo muy relativo. Pensando esto me fui quedando dormida... Caí en un estrecho túnel y al final salí a un bosque infinito en cuyos claros habitaba un conejo blanco, las camas eran de helechos fresquitos, los toros me hacían correr montaña abajo abandonando mi jerseicito rojo y un ciervo azul cristal me señalaba la ruta al cielo.
Al despertar estaba ahí Alicia, era diminuta y muy mona; parecía un tanto cansada de tanto ajetreo, el sombrerero la había dejado agotada y mira que era simpático. Trepó por mis piernas diciendo: ¡Dios mío, qué alta eres! y enseguida subió por mi brazo hasta sentarse en mi mano. Sus mofletitos eran muy, muy sonrosados, respiraba muy rápido y quería contarme que la sonrisa de un gato le había dado sabios consejos y que tenía que ir con ella a conocer a unos gemelos de extraños nombres, que parecían dos huevos. Y que venga, venga, que fuera corriendo con ella a verlos. Pero de pronto, se deshizo en un mar de lágrimas a las que no podía parar y se estaba empezando a formar un charco bajo nosotras bastante incómodo, se me mojaban los zapatos. Decía que estaba harta de correr, que por su tamaño, todo le quedaba muy lejos. Entonces sacó una galleta de su bolsillo y dio un mordisco ofreciéndome a mí la del otro bolsillo, ella creció y creció y yo me volví diminuta, tanto, que me llevó entre sus dedos hasta allí, hasta donde me había prometido.
Ouka Leele
PROPUESTA 2: LITERATURA/SUEÑO
©Isadora ßonilla
"Pero cada mañana como todos
vuelvo del sueño donde estoy de codos
y un verso más y un día más y un paso"
(C. Edmundo de Ory)
- Relatar un sueño real o inventado.
- Intentarlo de nuevo desde el punto de vista de un narrador omnisciente.
Elias Canetti.
viernes, 9 de abril de 2010
UNA ENTREVISTA CON LUIS MATEO DÍEZ
Voy a resumir parte de esta entrevista que no tiene desperdicio:
"Las obsesiones son el motor psicológico de la creación... me muevo entre la misería de las manías y la grandeza de las obsesiones. Escribir, además de descubrir es cultivar la preocupación por descubrir... Para mí escribir es vivir.
Leer es parecido a escribir. Yo vivo cuando escribo y vivo cuando leo. Me entero de gente, aventuras y destinos que jamás conocería en mi vida cotidiana y me enriquecen en un grado muy intenso de experiencia...
Te acercas a lo imaginario por medio de la lectura, no por el espontáneo acceso de tu pretensión escritora. Pero se escribe por destino. Se escribe por necesidad, fundamentalmente, por una necesidad fundamentada en lo precario...
Soy una persona vitalista que siente la precariedad de no poder vivir cuanto quisiera. Por eso me amparo en la creación. En términos estrictamente vitales, escribir es una necesidad que responde a una precariedad. Y leer es aquello que abre la posibilidad de llevarlo a cabo...
...(Los mundos imaginarios) son realidad-alternativa frente a la realidad-real. Las geografías imaginarias y los entes de ficción que habitan mis novelas son totalmente reales. Los seres humanos tenemos un punto intelectivo de percepción y sensibilidad que nos posibilita vivir aquello que no está en la vida. Puedes conocer seres humanos fascinantes y vivir extraordinarias historias amorosas pero es complicado que llegues a un conocimiento tan límite como el que puedes experimentar ante Ana Karenina, Ana Ozores o Emma Bovary.
...El narrador no sólo ilumina las circunstancias y los sucesos, además tiene una percepción visionaria...
No has de tener un conocimiento exhaustivo de la trama. La novela es una aventura de descubrimiento, y no desvelas hasta que vas inventando lo que escribes."
Turia, revista cultural, nº 93-94
ESPACIO Y TIEMPO
Laura se despierta con la sensación de no poder respirar ni un minuto más en el espacio familiar. Se siente asfixiada. Acaba de cumplir treinta años y continúa viviendo en la casa de sus padres. Es hija única y querida, pero no puede soportar el clima enrarecido que, poco a poco, se ha adueñado de la pequeña vivienda, a causa de las continuas discusiones entre sus progenitores. No hay motivos graves, sólo un montón de pequeñas miserias cotidianas que han minado el cariño entre ellos.
Ella, por fin, acaba de conseguir su primer empleo como fotógrafa en una pequeña empresa de publicidad. Su sueldo no le da para mucho pero tiene que intentar independizarse. Durante el tiempo del almuerzo anota algunas direcciones de pisos en venta, hojeando el periódico del bar, donde cada día toma café en compañía de algunos compañeros de trabajo.
En cuanto termina su jornada laboral, hace algunas llamadas. Ha visto un piso de sesenta metros, en una pequeña calle escondida en pleno corazón de la ciudad, por sesenta mil euros. Por supuesto ella no dispone de esa cantidad, ni siquiera tiene mil euros en su cuenta pero tiene un contrato y una nómina y “a lo mejor el banco...” piensa mientras se dirige con paso rápido a su cita con el empleado de la inmobiliaria.
Cuando llega a la dirección exacta, se encuentra con el agente que la espera con un manojo de llaves en la mano. La calle es estrecha y hay poco tráfico, por lo que resulta muy tranquila a esa hora punta de la tarde. Se queda mirando unos instantes la fachada del edificio, le parece horrorosa, algo inusual, está revestida con azulejos que recuerdan a una cocina o a un cuarto de baño trasnochados. Suben al cuarto piso. En el ascensor se encuentran con unos, supone, vecinos latinoamericanos que los saludan cordialmente. Eso le agrada, está harta de la apatía de la gente de su barrio.
Entra en la casa, un hedor a polvo y abandono la impulsa a salir corriendo y suspender la visita, pero se resiste mientras el agente abre todas las ventanas y deja entrar una ráfaga de aire fresco de la calle. Lo que ve sigue disgustándole. La casa tiene una extraña distribución: el salón está en el centro y no da a la calle ni a ningún patio interior, la decoración se compone de muebles viejos y desvencijados que no merecen la calificación de antiguos, el mal gusto reina por doquier. La cocina es pequeña, está desordenada y sucia, da a un patio interior a través de una pequeña galería donde hay un tendedero escacharrado. El pequeño cuarto de aseo con ducha la tira de espaldas. Está deseando salir de allí. Le falta ver las habitaciones del fondo, dos pequeños dormitorios que dan a la calle. Entra en el primero de ellos y se queda absorta mirando sin pestañear: Hay una pared desconchada al fondo, pintada de azul celeste; en la parte de arriba, a la derecha, una antigua fotografía en blanco y negro con un marco dorado, muestra a una hermosa joven de sonrisa deslumbrante, ojos brillantes y pelo ondulado peinado al estilo de los años treinta. Abajo, a la izquierda, una silla de ruedas vacía reposa sobre el suelo. Laura se queda sin habla. En su imaginación transcurre toda una vida en cuestión de segundos, la de la hermosa joven que, probablemente, acabó sus días postrada en aquella silla. El agente la mira con extrañeza esperando una reacción. Ella saca su cámara de fotos e inmortaliza el instante desde varias perspectivas.
Salen de la casa en dirección a la inmobiliaria. Su ánimo ha cambiado. Ha decidido comprar el piso. Se compromete. Firma unos contratos. Al día siguiente habla con el director de su oficina bancaria, pide un crédito de noventa mil euros. Lo tiene todo planeado. Su cabeza trabaja deprisa cuando tiene las cosas claras. En el banco no le ponen ninguna pega. Le dan el dinero con un préstamo a interés variable, a pagar en treinta y cinco años.
Su actividad ya no cesa, no tiene tiempo que perder, habla con albañiles, carpinteros, electricistas, pintores. En tres meses no queda ni rastro de la antigua vivienda. Se ha convertido en un loft espacioso, ideal para una persona sola. Ha tirado tabiques, ha cambiado suelos, ventanas, cocina, aseo, todo nuevo y moderno. La decoración es mínima, apenas ha puesto muebles, sólo lo absolutamente imprescindible.
Llega el día de decir adiós a sus padres. Las lágrimas resbalan por el rostro de su madre. Su padre se mantiene firme pero tiene el corazón encogido. Ella se va sin mirar atrás. Acaricia la llave en el bolsillo de sus pantalones. Esa llave le permitirá convertirse en la persona que quiere llegar a ser.
En su nueva casa ya está todo dispuesto, tiene la nevera llena de los alimentos que ella prefiere: comida sana y ligera. Sólo falta un detalle. Lleva una bolsa grande con un paquete envuelto dentro. Entra y lo primero que hace es desenvolverlo. Se trata de una fotografía en blanco y negro, ampliada y enmarcada, de las que hizo el primer día que entró en aquella casa. La cuelga en la pared, bien visible, en un lugar privilegiado de la vivienda. Le ha puesto un título en latín: Tempus fugit.
Se sienta en el sofá y mira esperanzada la luz del atardecer que entra por la ventana.
Ella, por fin, acaba de conseguir su primer empleo como fotógrafa en una pequeña empresa de publicidad. Su sueldo no le da para mucho pero tiene que intentar independizarse. Durante el tiempo del almuerzo anota algunas direcciones de pisos en venta, hojeando el periódico del bar, donde cada día toma café en compañía de algunos compañeros de trabajo.
En cuanto termina su jornada laboral, hace algunas llamadas. Ha visto un piso de sesenta metros, en una pequeña calle escondida en pleno corazón de la ciudad, por sesenta mil euros. Por supuesto ella no dispone de esa cantidad, ni siquiera tiene mil euros en su cuenta pero tiene un contrato y una nómina y “a lo mejor el banco...” piensa mientras se dirige con paso rápido a su cita con el empleado de la inmobiliaria.
Cuando llega a la dirección exacta, se encuentra con el agente que la espera con un manojo de llaves en la mano. La calle es estrecha y hay poco tráfico, por lo que resulta muy tranquila a esa hora punta de la tarde. Se queda mirando unos instantes la fachada del edificio, le parece horrorosa, algo inusual, está revestida con azulejos que recuerdan a una cocina o a un cuarto de baño trasnochados. Suben al cuarto piso. En el ascensor se encuentran con unos, supone, vecinos latinoamericanos que los saludan cordialmente. Eso le agrada, está harta de la apatía de la gente de su barrio.
Entra en la casa, un hedor a polvo y abandono la impulsa a salir corriendo y suspender la visita, pero se resiste mientras el agente abre todas las ventanas y deja entrar una ráfaga de aire fresco de la calle. Lo que ve sigue disgustándole. La casa tiene una extraña distribución: el salón está en el centro y no da a la calle ni a ningún patio interior, la decoración se compone de muebles viejos y desvencijados que no merecen la calificación de antiguos, el mal gusto reina por doquier. La cocina es pequeña, está desordenada y sucia, da a un patio interior a través de una pequeña galería donde hay un tendedero escacharrado. El pequeño cuarto de aseo con ducha la tira de espaldas. Está deseando salir de allí. Le falta ver las habitaciones del fondo, dos pequeños dormitorios que dan a la calle. Entra en el primero de ellos y se queda absorta mirando sin pestañear: Hay una pared desconchada al fondo, pintada de azul celeste; en la parte de arriba, a la derecha, una antigua fotografía en blanco y negro con un marco dorado, muestra a una hermosa joven de sonrisa deslumbrante, ojos brillantes y pelo ondulado peinado al estilo de los años treinta. Abajo, a la izquierda, una silla de ruedas vacía reposa sobre el suelo. Laura se queda sin habla. En su imaginación transcurre toda una vida en cuestión de segundos, la de la hermosa joven que, probablemente, acabó sus días postrada en aquella silla. El agente la mira con extrañeza esperando una reacción. Ella saca su cámara de fotos e inmortaliza el instante desde varias perspectivas.
Salen de la casa en dirección a la inmobiliaria. Su ánimo ha cambiado. Ha decidido comprar el piso. Se compromete. Firma unos contratos. Al día siguiente habla con el director de su oficina bancaria, pide un crédito de noventa mil euros. Lo tiene todo planeado. Su cabeza trabaja deprisa cuando tiene las cosas claras. En el banco no le ponen ninguna pega. Le dan el dinero con un préstamo a interés variable, a pagar en treinta y cinco años.
Su actividad ya no cesa, no tiene tiempo que perder, habla con albañiles, carpinteros, electricistas, pintores. En tres meses no queda ni rastro de la antigua vivienda. Se ha convertido en un loft espacioso, ideal para una persona sola. Ha tirado tabiques, ha cambiado suelos, ventanas, cocina, aseo, todo nuevo y moderno. La decoración es mínima, apenas ha puesto muebles, sólo lo absolutamente imprescindible.
Llega el día de decir adiós a sus padres. Las lágrimas resbalan por el rostro de su madre. Su padre se mantiene firme pero tiene el corazón encogido. Ella se va sin mirar atrás. Acaricia la llave en el bolsillo de sus pantalones. Esa llave le permitirá convertirse en la persona que quiere llegar a ser.
En su nueva casa ya está todo dispuesto, tiene la nevera llena de los alimentos que ella prefiere: comida sana y ligera. Sólo falta un detalle. Lleva una bolsa grande con un paquete envuelto dentro. Entra y lo primero que hace es desenvolverlo. Se trata de una fotografía en blanco y negro, ampliada y enmarcada, de las que hizo el primer día que entró en aquella casa. La cuelga en la pared, bien visible, en un lugar privilegiado de la vivienda. Le ha puesto un título en latín: Tempus fugit.
Se sienta en el sofá y mira esperanzada la luz del atardecer que entra por la ventana.
domingo, 4 de abril de 2010
NIGELLA
Nigella, Nigella
que ni corre ni vuela
pero mete candela
Nigella damaobscena
cuado se suelta la melena
Nigella rubendarina
de labios de mandarina
(pues mandan hasta en la China)
Me escribe cartas en chino
y con su bata de seda
hasta las mientes me enreda
y me tiene muy mohino
Su humildemente minino
Le sonríe desde el árbol
y observa con atención
y golosa reflexión
sus pasos de bailarina
luna llena en la piscina
Marramamiaau
¿carne o pescao?
pues ni corre ni vuela
pero mete candela
y se estira en la pecera
Damián.
que ni corre ni vuela
pero mete candela
Nigella damaobscena
cuado se suelta la melena
Nigella rubendarina
de labios de mandarina
(pues mandan hasta en la China)
Me escribe cartas en chino
y con su bata de seda
hasta las mientes me enreda
y me tiene muy mohino
Su humildemente minino
Le sonríe desde el árbol
y observa con atención
y golosa reflexión
sus pasos de bailarina
luna llena en la piscina
Marramamiaau
¿carne o pescao?
pues ni corre ni vuela
pero mete candela
y se estira en la pecera
Damián.
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