lunes, 17 de mayo de 2010
domingo, 16 de mayo de 2010
Y Evelyne pinta...
miércoles, 5 de mayo de 2010
Un blog de escritura creativa: Clara Obligado
Nació en Argentina y desde 1976 reside en Madrid. Es licenciada en Literatura e imparte Talleres de Escritura Creativa, actividad que ha desarrollado para la UNED, el Círculo de Bellas Artes, la librería Mujeres de Madrid entre otras instituciones.
domingo, 2 de mayo de 2010
sábado, 1 de mayo de 2010
El pan nuestro de cada día
Lola se tira en el sofá, agarra el mando y selecciona “Cine de Mujeres” en el videoclub. Tiene a mano un café y la prensa. Se arrebuja dispuesta a ver “La lección de tango” de Sally Potter. Sally, la protagonista de la película, no por casualidad se llama como la directora: es su alter ego. Una mujer de cincuenta años escribe el guión de la película que dirige y protagoniza. Lola siente el tirón de esas primeras imágenes en blanco y negro donde se la ve enzarzada en la escritura de un guión que le ha sido impuesto y con el que no se siente cómoda. Sally se debate entre la presión de la industria y la de su propio proceso creativo. Lola, que es guionista también y sufre las coacciones del oficio, reconoce su espíritu inquieto, su coraje al enfrentarse a Hollywood. Potter entiende el mundo desde la ambigüedad. Una ambigüedad consciente de que lo contrario de la igualdad no es la diferencia sino la desigualdad; de la imposibilidad de ver el género como una identidad que trasciende la clase social, la etnia, la situación transnacional. Porque Sally es diferente, pero ha superado la desigualdad. Pocas mujeres alcanzan ese logro. Aunque su película no fuera un éxito de taquilla y algunas teóricas del feminismo la criticaran, en un mundo de imágenes y mensajes mediáticos en que los roles son cada vez más confusos, la autora-protagonista de la película lanza un claro mensaje: las mujeres podemos proyectar imágenes de nosotras mismas fuera del lenguaje masoquista, pasivo y uniforme que nos imponen los medios. ¡Ni putas ni sumisas! –piensa Lola.
Mientras, Magda trabaja en la redacción de la revista digital “Ciudad de las Mujeres”. Anda buscando en su servidor de Internet imágenes del último desastre ecológico: una plataforma petrolífera ha estallado en el Golfo de México provocando un vertido de consecuencias impredecibles. Mira en la página de la Agencia Songtan, una red global de mujeres fotógrafas. No tarda en encontrar lo que buscaba. Se pone en contacto con media docena de ellas y espera. Esa misma tarde recibe las primeras imágenes vía mail. No son fotografías impactantes. Retratan lo más esencial, lo más cercano y a la vez dan cuenta de la magnitud del desastre. Se acuerda de su amiga Paca Salgado muerta en Colombia; de sus retratos de mujeres de narcos que protagonizaron un intento desesperado de frenar la violencia de sus compañeros y defender la vida de sus hijos. Violencia que acabó con la vida de Paca que cubría la noticia. En septiembre del 2006 cerca de 100 esposas de pandilleros y sicarios de la ciudad de Pereira, azuzadas por el Alcalde, emprendieron una “huelga de piernas cruzadas”, como presión sexual hacia sus parejas para que abandonaran la delincuencia. La noticia se extendió cual reguero de pólvora por todos los medios. Los comentarios que suscitaron aquellas mujeres fueron terriblemente machistas. Paca percibió la trampa y decidió acercarse a sus vidas, conocer los motivos de su dudosa posición, junto al Alcalde, de primera mano. Sospechaba de él, ¿ingenuidad o cinismo? Hoy, cuatro años después, su recuerdo está especialmente presente ya que Pereira es de nuevo noticia:
“Pereira (Colombia). 420.000 habitantes. Muchas niñas, adolescentes y mujeres viven de la prostitución. Ellas y sus familias. Esta historia cuenta cómo el precio de la carne, y de la vida, se convierte en un motor económico de la ciudad. Sólo unos ‘ángeles’ con rostro de ONG las pueden sacar del infierno”.
El reportaje muestra algunas imágenes tomadas por Paca hace cuatro años. Magda busca en el móvil el número de Lola y lo marca.
-¿Sí?
-¿Qué haces, Lola?
-Me pregunto si, a estas alturas, sería capaz de tomar una decisión que me comprometiera profundamente conmigo misma a sabiendas de que podría perderme por el camino, Magda.
-¿Y eso, Lola?
-Una película… que me ha hecho pensar, Magda.
-Yo pensaba en Paca. ¡Ya ves!
-Sí, yo también, en cierto modo… He visto la noticia en la tele a mediodía. Por eso, para sacarme la rabia del cuerpo he buscado una peli en el videoclub. Ya te cuento.
-Acabo en un par de horas, Lola. ¿Cenamos juntas?
-Bien. Te espero en “LA OLLETA”, Magda. Hoy andará Heide vendiendo libros y alguna caerá de “Mujeres de Negro”. Acaban de volver de un encuentro y traerán noticias frescas.
-¿Has leído la prensa?
-Aún no, Magda. No sé por qué la compro. Siempre lo mismo –dijo lanzando con rabia el periódico contra el televisor donde, zapeando, habían aparecido un montón de tíos en pantalón corto peleándose por un balón-. Somos invisibles. Apenas una anécdota en medio de la bazofia. Y, además, mal tratada. Como en la tele. No hay informativo, en que no casque mujer, ni anuncio en que no sea ya un tío como los demás, ni programa de entretenimiento en que no enseñe las tetas de plástico… No es que el papel de los tíos sea más digno, no. Como pregona la teoría de la plasticidad neuronal, ¡a cada cual su cerebro!
-Bueno, algo han cambiado las cosas. ¡Quién nos iba a decir a ti y a mí, Lola, que íbamos a ver en todos los medios a una ministra embarazada poniendo firme al ejército todo!
-Jajaaaajaajaaaaaa! Magda. Noticias así no se encuentran a menudo, no. ¡Anda que no disfruté aquél día! Pero, qué quieres, son la excepción que confirma la regla.
-Será la tuya, Lola, porque lo que es yo de eso ya no tengo noticias.
-Estamos de buen humor, ¡eh, guapa!
-Es que si perdemos el humor, Lola… No somos tan invisibles como dices y tú lo sabes. El movimiento es lento, pero constante y en profundidad. Además, tengo una cita esta noche.
-Esta noche me apetece bailar, mira tú, Magda. ¡Un tango! ¿No dicen que la vida es un tango y la muerte un pasodoble? Pues, ¡hoy, tango!
-Yo, te sigo. ¡Hoy tango!
nigella
Mientras, Magda trabaja en la redacción de la revista digital “Ciudad de las Mujeres”. Anda buscando en su servidor de Internet imágenes del último desastre ecológico: una plataforma petrolífera ha estallado en el Golfo de México provocando un vertido de consecuencias impredecibles. Mira en la página de la Agencia Songtan, una red global de mujeres fotógrafas. No tarda en encontrar lo que buscaba. Se pone en contacto con media docena de ellas y espera. Esa misma tarde recibe las primeras imágenes vía mail. No son fotografías impactantes. Retratan lo más esencial, lo más cercano y a la vez dan cuenta de la magnitud del desastre. Se acuerda de su amiga Paca Salgado muerta en Colombia; de sus retratos de mujeres de narcos que protagonizaron un intento desesperado de frenar la violencia de sus compañeros y defender la vida de sus hijos. Violencia que acabó con la vida de Paca que cubría la noticia. En septiembre del 2006 cerca de 100 esposas de pandilleros y sicarios de la ciudad de Pereira, azuzadas por el Alcalde, emprendieron una “huelga de piernas cruzadas”, como presión sexual hacia sus parejas para que abandonaran la delincuencia. La noticia se extendió cual reguero de pólvora por todos los medios. Los comentarios que suscitaron aquellas mujeres fueron terriblemente machistas. Paca percibió la trampa y decidió acercarse a sus vidas, conocer los motivos de su dudosa posición, junto al Alcalde, de primera mano. Sospechaba de él, ¿ingenuidad o cinismo? Hoy, cuatro años después, su recuerdo está especialmente presente ya que Pereira es de nuevo noticia:
“Pereira (Colombia). 420.000 habitantes. Muchas niñas, adolescentes y mujeres viven de la prostitución. Ellas y sus familias. Esta historia cuenta cómo el precio de la carne, y de la vida, se convierte en un motor económico de la ciudad. Sólo unos ‘ángeles’ con rostro de ONG las pueden sacar del infierno”.
El reportaje muestra algunas imágenes tomadas por Paca hace cuatro años. Magda busca en el móvil el número de Lola y lo marca.
-¿Sí?
-¿Qué haces, Lola?
-Me pregunto si, a estas alturas, sería capaz de tomar una decisión que me comprometiera profundamente conmigo misma a sabiendas de que podría perderme por el camino, Magda.
-¿Y eso, Lola?
-Una película… que me ha hecho pensar, Magda.
-Yo pensaba en Paca. ¡Ya ves!
-Sí, yo también, en cierto modo… He visto la noticia en la tele a mediodía. Por eso, para sacarme la rabia del cuerpo he buscado una peli en el videoclub. Ya te cuento.
-Acabo en un par de horas, Lola. ¿Cenamos juntas?
-Bien. Te espero en “LA OLLETA”, Magda. Hoy andará Heide vendiendo libros y alguna caerá de “Mujeres de Negro”. Acaban de volver de un encuentro y traerán noticias frescas.
-¿Has leído la prensa?
-Aún no, Magda. No sé por qué la compro. Siempre lo mismo –dijo lanzando con rabia el periódico contra el televisor donde, zapeando, habían aparecido un montón de tíos en pantalón corto peleándose por un balón-. Somos invisibles. Apenas una anécdota en medio de la bazofia. Y, además, mal tratada. Como en la tele. No hay informativo, en que no casque mujer, ni anuncio en que no sea ya un tío como los demás, ni programa de entretenimiento en que no enseñe las tetas de plástico… No es que el papel de los tíos sea más digno, no. Como pregona la teoría de la plasticidad neuronal, ¡a cada cual su cerebro!
-Bueno, algo han cambiado las cosas. ¡Quién nos iba a decir a ti y a mí, Lola, que íbamos a ver en todos los medios a una ministra embarazada poniendo firme al ejército todo!
-Jajaaaajaajaaaaaa! Magda. Noticias así no se encuentran a menudo, no. ¡Anda que no disfruté aquél día! Pero, qué quieres, son la excepción que confirma la regla.
-Será la tuya, Lola, porque lo que es yo de eso ya no tengo noticias.
-Estamos de buen humor, ¡eh, guapa!
-Es que si perdemos el humor, Lola… No somos tan invisibles como dices y tú lo sabes. El movimiento es lento, pero constante y en profundidad. Además, tengo una cita esta noche.
-Esta noche me apetece bailar, mira tú, Magda. ¡Un tango! ¿No dicen que la vida es un tango y la muerte un pasodoble? Pues, ¡hoy, tango!
-Yo, te sigo. ¡Hoy tango!
nigella
SE HACE CAMINO AL ANDAR
Adela escuchaba absorta la ponencia de aquella profesora madura, Teresa Cifuentes, doctora en Ciencias de la Información, que versaba sobre la mujer en el mundo de la publicidad.
-Son muchos los artículos, comunicaciones y conferencias que, de una u otra forma, abordan el ya “clásico tema de la publicidad sexista”. La cuestión del género y su proyección en los contenidos mediáticos, y concretamente en los discursos publicitarios ha sido ampliamente tratada –comenzó de esta forma su exposición.
Ella la miraba sin pestañear fijándose, al mismo tiempo que la escuchaba, en su aspecto severo, su impecable traje de chaqueta, y su media melena canosa y perfectamente peinada. Su voz firme y bien modulada seguía sonando en el auditorio:
-En este sentido, lejos de reiterar en esta exposición la continuada representación discriminatoria de la mujer en la publicidad, mi objetivo es plantear una reflexión de fondo sobre la situación contradictoria de la mujer actual y su dificultad de proyección en los medios de comunicación –seguía diciendo la profesora.
Adela se dio cuenta de que esta vez no iba a escuchar el mismo rollo de siempre y empezó a tomar notas en su bloc esperando encontrar alguna clave que le permitiera entender mejor el mundo y a sí misma.
Ella era modelo publicitaria desde los 18 años, ahora contaba 40 y seguía teniendo una imagen envidiable que cultivaba con esmero a base de dietas, ejercicio, buen humor y una vida privada bastante equilibrada a pesar de los contratiempos que de vez en cuando surgen en todas las vidas y de los que es imposible escapar.
La verdad es que encontraba tiempo para todo, hacía dos años que había iniciado la carrera de Publicidad en la UNED pensando en un futuro profesional diferente cuando la tersura de su piel y su escultural figura fueran cediendo con el paso de los años y porque tenía otras inquietudes que deseaba desarrollar.
-A lo largo del siglo XX la mujer se incorpora a una ciudadanía típicamente masculina y a un espacio público que le había sido tradicionalmente vedado –continuaba la profesora Cifuentes.
Mujer, tanto como masculina no diría yo –se decía a sí misma Adela- una cosa es querer igualdad de oportunidades y derechos y otra muy distinta es tener una “ciudadanía típicamente masculina”. También muchos hombres adoptan hábitos típicamente femeninos: cuidan su línea, se depilan…
-Hoy las mujeres se benefician de variadas posibilidades de trabajo, ocio y viajes, al mismo tiempo que los nuevos padres y maridos hacen propias las tareas domésticas: cocinar, limpiar y cuidar a los niños. La publicidad, como reflejo de la sociedad, muestra a los hombres “intentando” realizar las labores del hogar con cierto éxito…
Sí, era verdad –pensaba Adela- pero en los anuncios de este tipo en los que ella había participado estos hombres aparecían como héroes y la mujer seguía cumpliendo su función esencial en el seno del hogar. Aunque en alguno que ella recordaba toda la familia se ve obligada a tomar un digestivo después de la exquisita comida de papá. En realidad no era muy diferente de lo que pasaba en su propia casa. Ella amaba a su marido y le estaba muy agradecida porque, a pesar de tener mucho trabajo, siempre estaba dispuesto a echar una mano en casa con los niños, improvisar una cena, poner una lavadora o hacer la compra en un supermercado. Sí, definitivamente era una mujer afortunada.
-Cada día somos más las mujeres que nos hemos incorporado en masa al mundo laboral, asumiendo en muchas ocasiones grandes responsabilidades, a costa también de no pocos esfuerzos y sacrificios…
Que se lo dijeran a ella, las horas que le robaba al sueño para preparar un examen, las continuas carreras para llegar a todos los sitios y cumplir con sus numerosas obligaciones. Pero Jorge siempre estaba allí, ayudándola, supliéndola cuando su trabajo o sus estudios la hacían ausentarse y “descuidar” su papel de esposa y madre.
-La misma dificultad que tienen las mujeres de convivir con su propia situación contradictoria, la tienen los creativos publicitarios a la hora de la proyección mediática del imaginario femenino…
La verdad era que todo estaba cambiando pero todo seguía siendo un poco igual. Definitivamente, la mayoría de sus amigas y conocidas se habían convertido en supermujeres que compaginaban su vida laboral con la familiar y sólo algunas, como ella, tenían la suerte de contar con un marido tan dispuesto.
-No obstante, se muestran algunos cambios lentos en el discurso publicitario que acercan a una aparente igualdad de géneros combinados con múltiples estereotipos tradicionales…
De esos desde luego no faltaban, de los tradicionales y lo que más rabia le daba a ella era que cuando se trataba de padecer hemorroides, usar dentadura postiza o enfrentarse al estreñimiento siempre aparecía una sufrida mujer como principal protagonista. Ella, sin ir más lejos, acababa de rodar un anuncio de laxantes.
-Las mujeres se han ido incorporando al mundo del trabajo, la política y el ocio en proporciones nunca antes vistas y esto ha supuesto un impacto sobre la familia donde los papeles se han ido reinventando a veces con más culpa que felicidad. La demanda social debe impulsar el ritmo de ese cambio en el discurso publicitario que es mucho más lento que el propio cambio de la sociedad. Pero no desesperemos: “se hace camino al andar”.
Adela agradeció la exposición con unos cuantos aplausos y salió precipitadamente de la sala porque en media hora tenía que llevar a su hija pequeña al dentista, mientras Jorge se hacía cargo de comprar y preparar la cena de los jueves con sus amigos de siempre.
-Son muchos los artículos, comunicaciones y conferencias que, de una u otra forma, abordan el ya “clásico tema de la publicidad sexista”. La cuestión del género y su proyección en los contenidos mediáticos, y concretamente en los discursos publicitarios ha sido ampliamente tratada –comenzó de esta forma su exposición.
Ella la miraba sin pestañear fijándose, al mismo tiempo que la escuchaba, en su aspecto severo, su impecable traje de chaqueta, y su media melena canosa y perfectamente peinada. Su voz firme y bien modulada seguía sonando en el auditorio:
-En este sentido, lejos de reiterar en esta exposición la continuada representación discriminatoria de la mujer en la publicidad, mi objetivo es plantear una reflexión de fondo sobre la situación contradictoria de la mujer actual y su dificultad de proyección en los medios de comunicación –seguía diciendo la profesora.
Adela se dio cuenta de que esta vez no iba a escuchar el mismo rollo de siempre y empezó a tomar notas en su bloc esperando encontrar alguna clave que le permitiera entender mejor el mundo y a sí misma.
Ella era modelo publicitaria desde los 18 años, ahora contaba 40 y seguía teniendo una imagen envidiable que cultivaba con esmero a base de dietas, ejercicio, buen humor y una vida privada bastante equilibrada a pesar de los contratiempos que de vez en cuando surgen en todas las vidas y de los que es imposible escapar.
La verdad es que encontraba tiempo para todo, hacía dos años que había iniciado la carrera de Publicidad en la UNED pensando en un futuro profesional diferente cuando la tersura de su piel y su escultural figura fueran cediendo con el paso de los años y porque tenía otras inquietudes que deseaba desarrollar.
-A lo largo del siglo XX la mujer se incorpora a una ciudadanía típicamente masculina y a un espacio público que le había sido tradicionalmente vedado –continuaba la profesora Cifuentes.
Mujer, tanto como masculina no diría yo –se decía a sí misma Adela- una cosa es querer igualdad de oportunidades y derechos y otra muy distinta es tener una “ciudadanía típicamente masculina”. También muchos hombres adoptan hábitos típicamente femeninos: cuidan su línea, se depilan…
-Hoy las mujeres se benefician de variadas posibilidades de trabajo, ocio y viajes, al mismo tiempo que los nuevos padres y maridos hacen propias las tareas domésticas: cocinar, limpiar y cuidar a los niños. La publicidad, como reflejo de la sociedad, muestra a los hombres “intentando” realizar las labores del hogar con cierto éxito…
Sí, era verdad –pensaba Adela- pero en los anuncios de este tipo en los que ella había participado estos hombres aparecían como héroes y la mujer seguía cumpliendo su función esencial en el seno del hogar. Aunque en alguno que ella recordaba toda la familia se ve obligada a tomar un digestivo después de la exquisita comida de papá. En realidad no era muy diferente de lo que pasaba en su propia casa. Ella amaba a su marido y le estaba muy agradecida porque, a pesar de tener mucho trabajo, siempre estaba dispuesto a echar una mano en casa con los niños, improvisar una cena, poner una lavadora o hacer la compra en un supermercado. Sí, definitivamente era una mujer afortunada.
-Cada día somos más las mujeres que nos hemos incorporado en masa al mundo laboral, asumiendo en muchas ocasiones grandes responsabilidades, a costa también de no pocos esfuerzos y sacrificios…
Que se lo dijeran a ella, las horas que le robaba al sueño para preparar un examen, las continuas carreras para llegar a todos los sitios y cumplir con sus numerosas obligaciones. Pero Jorge siempre estaba allí, ayudándola, supliéndola cuando su trabajo o sus estudios la hacían ausentarse y “descuidar” su papel de esposa y madre.
-La misma dificultad que tienen las mujeres de convivir con su propia situación contradictoria, la tienen los creativos publicitarios a la hora de la proyección mediática del imaginario femenino…
La verdad era que todo estaba cambiando pero todo seguía siendo un poco igual. Definitivamente, la mayoría de sus amigas y conocidas se habían convertido en supermujeres que compaginaban su vida laboral con la familiar y sólo algunas, como ella, tenían la suerte de contar con un marido tan dispuesto.
-No obstante, se muestran algunos cambios lentos en el discurso publicitario que acercan a una aparente igualdad de géneros combinados con múltiples estereotipos tradicionales…
De esos desde luego no faltaban, de los tradicionales y lo que más rabia le daba a ella era que cuando se trataba de padecer hemorroides, usar dentadura postiza o enfrentarse al estreñimiento siempre aparecía una sufrida mujer como principal protagonista. Ella, sin ir más lejos, acababa de rodar un anuncio de laxantes.
-Las mujeres se han ido incorporando al mundo del trabajo, la política y el ocio en proporciones nunca antes vistas y esto ha supuesto un impacto sobre la familia donde los papeles se han ido reinventando a veces con más culpa que felicidad. La demanda social debe impulsar el ritmo de ese cambio en el discurso publicitario que es mucho más lento que el propio cambio de la sociedad. Pero no desesperemos: “se hace camino al andar”.
Adela agradeció la exposición con unos cuantos aplausos y salió precipitadamente de la sala porque en media hora tenía que llevar a su hija pequeña al dentista, mientras Jorge se hacía cargo de comprar y preparar la cena de los jueves con sus amigos de siempre.
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