En las aguas turbias de un sueño roto,
busco los restos de un fracaso.
Hay una casa grande en una ciudad amorfa,
una chimenea sin fuego,
un calor de radiadores,
un frío en las entrañas tristes de la tarde.
Hay una casa grande
donde suceden pasillos interminables
que no encuentran las alcobas
en las que un día sonreímos con el gateo de un niño.
Hay una chimenea sin fuego,
un amor que se perdió en el tiempo,
un ramo de lilas de cuando entonces,
de cuando ella aún sonreía a la vuelta del paseo.
Hay un fuego lento en la cocina
que tantas veces ardió de amor y condimentos.
Hay una noche tenebrosa
en la que ella cantaba,
con una voz que aterraba a la oscuridad.
Por los largos pasillos
a la hora del sueño.
En las aguas turbias de una vida gris,
en la que nada fue suficiente,
repaso las horas,
entretejiendo los hilos de la nada.
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miércoles, 14 de abril de 2010
P 2: UN SUEÑO ROTO
domingo, 21 de marzo de 2010
UN ESPLÉNDIDO SUEÑO
A M.S.
El mar brota inmenso,
la mañana se muestra azul,
un viento suave nos besa la piel.
Yo sería una madre
y tú mi niño
vestido de manzana.
Avanzamos remando hacia la isla fugitiva,
de arenas blancas,
tesoros de caracolas nos aguardan.
La paciencia instintiva y pétrea
rema y rema
ante el lazo umbilical de tu mirada.
Una ola inesperada
te arranca de mi paisaje
yo, serena, me lanzo de cabeza al agua.
Aguas cristalinas
acompañan mi vuelo
a los secretos turquesas de su fondo.
Allí estás tú,
te aferras a mis brazos
y salimos impulsados por la fuerza
de nuestros corazones.
De nuevo en la barca,
me despierto
con el sabor de la sal en mis labios.
Venturosa noche
en que soñé
el orgullo de alumbrar
tu ser de nuevo.
El mar brota inmenso,
la mañana se muestra azul,
un viento suave nos besa la piel.
Yo sería una madre
y tú mi niño
vestido de manzana.
Avanzamos remando hacia la isla fugitiva,
de arenas blancas,
tesoros de caracolas nos aguardan.
La paciencia instintiva y pétrea
rema y rema
ante el lazo umbilical de tu mirada.
Una ola inesperada
te arranca de mi paisaje
yo, serena, me lanzo de cabeza al agua.
Aguas cristalinas
acompañan mi vuelo
a los secretos turquesas de su fondo.
Allí estás tú,
te aferras a mis brazos
y salimos impulsados por la fuerza
de nuestros corazones.
De nuevo en la barca,
me despierto
con el sabor de la sal en mis labios.
Venturosa noche
en que soñé
el orgullo de alumbrar
tu ser de nuevo.
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